Si yo fuera rico

De esta manera, con traje de payaso, con mucha alegría, la mañana de hoy lunes, el violinista con un buen sentido musical sonreia a todos los que recorríamos la calle de Herradores. "Si yo fuera rico, dubi dubi...". Como el violinista en el tejado, hacía vibrar las tensas cuerdas de la caja musical, mientras los transeuntes dejaban unas monedas en su gorra .
Es la semana siguiente del incendio del Obispado y la hora similar a la que sirvió de antesala a las llamas. Muy ricos tendremos que ser para afrontar los grandes retos que a la ciudad se le acumulan en materia de patrimonio: cubierta de la Catedral, reconstrucción del Palacio Salazar, acondicionamiento del Teatro Leal, puesta a punto de los multicines Aguere, comprar el cine Coliseun de lo que habló en su día el Cabildo, abrir la nueva biblioteca pública en el antiguo Hospital de Dolores, poner en marcha el Cabrera Pinto, encargar el proyecto de San Agustín; ayudar al acondicionamiento del Paraninfo de la Universidad. Si yo fuera rico, dubi, dubi, dubi, dubi...
Es la semana siguiente del incendio del Obispado y la hora similar a la que sirvió de antesala a las llamas. Muy ricos tendremos que ser para afrontar los grandes retos que a la ciudad se le acumulan en materia de patrimonio: cubierta de la Catedral, reconstrucción del Palacio Salazar, acondicionamiento del Teatro Leal, puesta a punto de los multicines Aguere, comprar el cine Coliseun de lo que habló en su día el Cabildo, abrir la nueva biblioteca pública en el antiguo Hospital de Dolores, poner en marcha el Cabrera Pinto, encargar el proyecto de San Agustín; ayudar al acondicionamiento del Paraninfo de la Universidad. Si yo fuera rico, dubi, dubi, dubi, dubi...

2 Comments:
el humor es la mejor forma para afrontar los disgustos...muy buena relación de ideas, todavía estoy riéndome...la verdad que si tenemos que repartir de nuestros impuestos para tanta reconstrucción, no se que pasará con todo lo que aún falta, de cuestiones mucho más urgentes, sanidad, colegios, transportes...uf, mejor nos reimos un rato la verdad
Adrián, a veces, además del punto de vista está el punto de oído y, creeme, escuchar durante más de tres horas los sonidos del payaso se convierte en tortura china.
Pero es un punto de color en el gris temprano y pisado de la calle de Herradores. Prefiero un mimo.
He descubierto tu "blog" y prometo aosmarme a el de vez en cuando para llenarme de una bocanada de optimismo y frescor.
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