Límites urbanos


Hace unos días hablé de hierbajos en las fachadas y de como los vieron a lo largo de la historia los científicos, escritores, historiadores, paseantes y pensadores que pasaron por esta ciudad a lo largo de sus años. Está claro que las viejas piedras, los revocos antiguos, las hendiduras en las fachadas, los escudos nobiliarios etc. hacían posible que surgieran hierbajos por todos lados. Pero ahora somos conscientes de que no es preciso ser un edificio hitórico para ofrecer un espectáculo vegetal tan antiguo como un berode, en el encuentro de unas tejas de cualquier faldón de un convento. Este espectáculo que nos ofrece una menuda techumbre de un balcón de hormigón, justo en el límite norte del casco histórico, es razón suficiente para que a traves de sus tamaños podamos conocer el naciente, el norte y el poniente, como si de una brújula se tratara. Y por si fuera poco el poder de enraizamiento de los hierbajos, tengamos el otro ejemplo de como en una hendidura entre una piedra y el mortero de tierra y arena de una casa centenaria, puede prender un pino, como lo ha hecho este de la calle Rodríguez Moure, que en su díua fue llamada calle del Remojo, por ser límite del lago que conocieron los fundadores de la ciudad.

3 Comments:
¡Impresionante! ¡Un pino colgando de una casa!
la "brújula" es un síntoma inequívoco de la información inteligente que posee la naturaleza, además del poder de supervivencia, agarradas ahí con cuatro tejas y un poco de humedad...es precioso
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