Viernes


La ciudad se llena de turismo. Los centros escolares desfilan por las calles aprendiendo el patrimonio. El tráfico sigue enturbiando la circulación y la visión de la ciudad. Por San Agustín la tristeza de la pérdida del Palacio Salazar se acentúa a través del muro metálico que longitudinalmente parte la calle desde la esquina hasta la UNED. Da lástima la imagen de silencio.
En la Plaza los jóvenes se vuelven a runir para subir a las guaguas y regresar a casa. Los grupos, aquí y allá, rememoran lo visto. Dentro, en el mercado, como buen viernes, sobresalen cuidadosamente dispuestas las frutas y verduras, las carnes y las flores. El sábado y el domingo una multitud recorrerá sus puestos preferidos. Esa estampa se repite cada semana desde hace una eternidad.

1 Comments:
¡Qué bien suena todo cuando se trata de un viernes! Lo interesante es que se siga repitiendo otra eternidad más. Y así, eternidad tras eternidad, todos puedan disfrutar de los, desgraciadamente no eternos, viernes laguneros.
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